Privacidad e Internet de las Cosas

por Ricardo Vega el 26/11/2014

Es prácticamente imposible informarse sobre cualquier acontecimiento tecnológico sin escuchar hablar del famoso Internet de las Cosas. Hasta hace no mucho usábamos Internet exclusivamente como mecanismo de comunicación entre personas vía ordenadores y servicios.

Sin embargo, rápidamente nos hemos adentrado en un mundo donde toda clase de dispositivos poseen sensores y controles que pueden ser conectados, manipulados y leídos a través de Internet. Este es el Internet de las Cosas.

Internet de las Cosas -
Dispositivos

No en vano, la revista Forbes indica como el Internet de las Cosas ha superado ya en popularidad (lo que los americanos llaman hype) al también famoso Big Data situándose como lo más de lo más en tecnología. Esta gente tiene unos diagramas muy guapos donde representan los ciclos de vida de los productos. Según ellos después del "gran hype" viene la "gran desilusión". Ya sabes, los americanos lo hacen todo a lo grande.

Así que aquí estamos, en la delgada linea que nos separa del precipicio de la desilusión. Sin embargo, creo que el Internet de las Cosas ha venido para quedarse con nosotros.

El número de dispositivos conectados a Internet no para de crecer a una endiablada velocidad. Hoy, tenemos 6.000 millones de aparatos conectados a Internet (aproximadamente uno por habitante) sin embargo las predicciones apuntan a que serán 50.000 millones en 2020, es decir, 7 dispositivos por cada hombre, mujer o niño en que habiten en nuestro planeta.

Me temo que algo vamos a tener que hacer con esto del Internet de las Cosas más pronto que tarde.

La privacidad como amenaza

Este crecimiento exponencial se debe al gran número de capacidades técnicas que incluyen estos dispositivos para ayudarnos y hacernos la vida más fácil. Pero (siempre hay un pero), como dice mi madre, nadie regala nada. En el Internet de las Cosas, la principal moneda de cambio es nuestra propia privacidad.

Internet-of-Things

Por ejemplo, la información que nosotros creamos y compartimos podría ser usada de formas que superan nuestras expectativas originales o autorización. Es más, el software es desarrollado por personas humanas que pueden cometer errores. Las consecuencias de una instrucción incorrecta al TV o frigorífico puede tener repercusiones notables aunque aún más evidente es el caso en que una aplicación automática desbloquee la puerta de nuestra vivienda por error y dicha circunstancia sea aprovechada por un ladrón. ¿Quién es el responsable? ¿Lo cubriría un seguro?

Por tanto, es imprescindible tener en cuenta cuestiones de control, seguridad y pertenencia de los datos en toda la cadena de valor del producto.

Los beneficios derivados del empleo de esta tecnología en la vivienda van a ser gigantescos: accesibilidad, control, confort, eficiencia ... Pero también hay un lado oscuro.

Existe un increíble riesgo, los bugs van a estar ahí. Ciberataques a las redes de nuestros hogares, ¿te imaginas? Desafortunadamente, la gran mayoría de la población tiene unos conocimientos y configuraciones extremadamente pobres en cuestiones de seguridad.

fibra-optica

Tampoco me quiero imaginar el futuro de los "license agreements", las condiciones de uso que tan a la ligera solemos aceptar sin ni siquiera leer. Intuyo que la palabra geolocalización va a ser bastante habitual.

En definitiva, el crecimiento del Internet de las Cosas está siendo muy rápido así que como sociedad debemos adoptar las políticas adecuadas desde este mismo momento buscando mantener las cosas bajo control.

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