Efecto climático

Ricardo Vega

por Ricardo Vega el 01 de mayo, 2021

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EstrategiaCambio ClimáticoEnergía

7 minutos.

Hace unas semanas terminé "The Solutions We Have and the Breakthroughs We Need", el libro que recientemente ha escrito Bill Gates sobre el Cambio Climático, sus probables consecuencias y, sobre todo, qué podemos hacer llegados a este punto para mitigar sus efectos.

En él, el fundador de Microsoft nos plantea un objetivo claro; pasar de los actuales 51.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a 0 en términos netos con una fecha límite: 2050.

Los objetivos de cero emisiones no significan transformar todo nuestro sistema productivo para emplear las llamadas energías "limpias" puesto que es una tarea inviable tanto técnicamente en muchos casos como económicamente.

Por ejemplo, debemos ser conscientes que energías renovables como el viento o la luz solar no son constantes ni durante el periodo de 24 horas que cubre un día ni durante los diferentes días que cubren una unidad de tiempo mayor (por ejemplo, un año). Esto hace que si queremos producir suficiente energía independientemente de la situación, tengamos que dimensionar nuestros sistemas pensando en el peor de los casos posible lo que nos dará un exceso de electricidad que deberemos almacenar para posteriormente consumir cuando la producción no sea posible (por ejemplo, de noche). Sin embargo, almacenar electricidad no es para nada una tarea sencilla puesto que requiere de baterías, cuyo tamaño físico y coste sería inviable.

También es importante destacar que es un objetivo en términos netos, es decir, no implica necesariamente dejar de liberar este tipo de gases a la atmósfera, pero si lo hiciésemos, tendríamos que asegurarnos de contar con dispositivos que capturen al menos una cantidad equivalente de dichos gases.

Otro punto importante que a lo largo del libro Bill Gates nos aclara es la existencia de fuentes de CO2 no necesariamente relacionadas con la generación de energía como son los materiales de construcción (y otros procesos industriales químicos) o la alimentación y cuidado de animales para su posterior uso como alimento (de forma directa o indirecta).

Reducir la carbonización proveniente de estas fuentes requiere por un lado conciencia de su impacto para adaptar comportamientos (por ejemplo, consumo de carne animal) y por otro, grandes dosis de innovación para mejorar o crear nuevos procesos más limpios y que puedan sustituir a los actuales a un coste razonable.

Y es que la situación hegemónica de los hidrocarburos dentro de nuestra economía no es fruto del azar sino que se puede explicar de forma muy sencilla por su reducido coste y su facilidad para ser transformados, almacenados y transportados, lo que los han convertido en la mejor alternativa disponible desde un punto de vista puramente económico.

La diferencia que existe entre el coste que nos supone un producto o proceso liberando gases de efecto invernadero a la atmósfera y su alternativa descarbonizada, Bill Gates la llama Green Premium y es clave para entender la dificultad que entraña cada uno de los procesos que queramos migrar.

En definitiva, el problema es de tal magnitud y requiere tales esfuerzos en tantos ámbitos que la solución que propone Bill invita a combinar diferentes herramientas como energías renovables, baterías, energía nuclear, sistemas de absorción de CO2 de la atmósfera, innovación de procesos, cambio de hábitos en nuestra alimentación o regulaciones y fiscalidad.

El enfoque que nos invita a seguir es muy pragmático, centrándonos en aquellas categorías cuya producción de CO2 es más significativa, a saber:

  • Construir cosas (cemento, acero, plástico) - 31%
  • Generación de electricidad - 27%
  • Hacer crecer cosas (plantas, animales) - 19%
  • Movilidad (aviones, camiones, barcos de mercancías) - 16%
  • Control térmico (calefacción, refrigeración) - 7%

Otro tema sobre el que nos llama la atención Bill Gates es cómo los más perjudicados por la descarbonización de la economía serán los países en vías de desarrollo cuyo impacto en el actual problema es prácticamente nulo.

Sin embargo, sufrirán una severa restricción en uno de los principales motores que han impulsado el crecimiento de los países desarrollados desde el siglo XIX: el carbón y los hidrocarburos. Lo que a nosotros nos ayudó a ser más ricos, será vetado para ellos.

Además, sus condiciones sociales y geográficas hacen que estos países potencialmente sufran también sus peores consecuencias en forma de climas más extremos, menos habitables.

Debido a esta injusticia y sus consecuencias, nos invita a que seamos los llamados países del primer mundo los que lideremos esta descarbonización, tanto por responsabilidad directa sobre el problema como humanitaria. Además, somos los que mejor estamos situados para poner los recursos necesarios que permitan liderar este cambio mundial.

¿Las consecuencias de obviar nuestra responsabilidad y no conseguir este objetivo global? Bill Gates profetiza un mundo donde las consecuencias del efecto climático sean un múltiplo entre 5 y 20 veces peor que lo que nos ha deparado (y sigue deparando) la pandemia mundial de COVID-19.

Estas son las tesis que Bill Gates expone en su libro. Un libro corto, de fácil lectura y lleno de argumentos pero que sobre todo destaca por su pragmatismo. Si estás interesado en este tema, realmente creo que su lectura merece la pena.

Personalmente, el libro me ha gustado y en lineas generales, estoy de acuerdo con las ideas y el análisis que plantea, así como de las soluciones propuestas. El objetivo final de conseguir un balance neto negativo o nulo para 2050 me parece extremadamente complejo, no porque técnicamente no sea posible, sino porque es un objetivo global y será complicado convencer a todos los países para que implementen unas políticas perjudiciales en su corto plazo en post de un beneficio global al medio y largo plazo.

Mientras tanto, me ha dado por hacer una pequeña consulta en mi país. En España, la electricidad vale aproximadamente el doble que el gas natural, motivo por el cual, salvo en lugares donde los requisitos de calefacción sean muy reducidos (y por tanto el coste de una instalación de gas natural no se amortice en un periodo razonable de tiempo), la fuente de energía mayoritaria es el gas natural.

¿Los motivos? Varios... pero tal vez el más relevante: aproximadamente el 69% del precio de la electricidad en España son impuestos mientras que en el caso del gas natural esta cifra se reduce aproximadamente al 20%.

ConceptoCantidad
Fijo8,00 €
Variable117,00 €
Alquiler1,38 €
Impuesto Especial sobre hidrocarburos4,68 €
TOTAL131,06 €
IVA (21%)27,52 €
TOTAL163,26 €
Impuestos32,20 €
% Impuesto20 %

Por otro lado, la generación de energía eléctrica sin emisión de CO2 supone dos terceras partes de la producción de energía total (o si lo quieres ver de otro modo solo un tercio de la energía eléctrica generada en España libera emisiones de CO2).

Esta clase de incongruencias entre la política fiscal de un país y sus supuestos objetivos de reducción de emisiones no ayudan en absoluto a este gran objetivo que tenemos como sociedad y cuya cuenta atrás ya hace tiempo que comenzó.

Un saludo,

Ricardo

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Ricardo Vega
Ricardo Vega es un desarrollador "full-stack" al que le gusta "cacharrear con todo" pero está especializado sobre todo en tecnologías Javascript, principalmente en React. Intenta devolver a Internet lo que Internet le ha dado.

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