4 Aplicaciones reales para conocer el Internet de las Cosas

por Ricardo Vega el 18/02/2016

Un mundo conectado es capaz de dar soluciones a muchos de nuestros actuales problemas, desde la mejora de la salud personal, pasando por la reducción de la contaminación hasta motivar una tercera revolución industrial mejorando la productividad de los procesos.

Las aplicaciones del Internet de las Cosas

No es la primera vez que hablo del famoso estudio de Gartner que prevé para 2020 un aumento del número de dispositivos conectados hasta alcanzar un número total en todo el mundo de más 40 mil millones. Además, este crecimiento es visible a través de prácticamente todas las industrias. En 2020, el número de dispositivos portátiles superará los 100 millones, el número de coches conectados a Internet superará los 150 millones, y el número de farolas u otras luminarias inteligentes y conectadas alcanzará 100 millones. Y estos son sólo algunos ejemplos.

El Internet de las Cosas tiene un gran potencial ya que tiene la capacidad de poder mejorar prácticamente todos los aspectos de nuestra vida.

Domótica e Internet de las Cosas

Uno de los temas estrella en este blog es la domótica por lo que centrémonos un minuto en las casas inteligentes:

  • Los dispositivos que regulan automáticamente el consumo de electricidad en función de si alguien está o no en casa pueden reducir el uso de energía y por tanto el precio de las facturas.
  • Los contadores inteligentes pueden enviar señales con los precios siempre variantes de la electricidad para que los electrodomésticos inteligentes si adapten a ella y así poder reducir el consumo de energía.
  • La red formada por los diferentes sensores conectados pueden mejorar la seguridad en el hogar mediante la detección de diferentes emergencias como los incendios y alertar al usuario y las autoridades de una forma más rápida y fiable que los métodos tradicionales.
  • Las persianas que detectan automáticamente la cantidad de luz solar, pueden filtrarla eficazmente según las condiciones de iluminación necesaria.
  • Los sistemas de climatización inteligente (calefacción y refrigeración)pueden mantener diferentes salas a diferentes temperaturas aprovechando no sólo la información actual sino haciendo predicciones certeras sobre el futuro inmediato.
  • Una iluminación que se adapta automáticamente a la hora del día y puede ser controlada desde un teléfono inteligente hará vida en el hogar más cómodo que nunca, permitiendo además funcionalidades extra como la simulación de presencia para evitar robos.

La domótica y el Internet de las Cosas

Salud y Wearables

Los dispositivos conectados también pueden informa acerca de nuestra salud y estado físico. Todos conocemos el caso de las pulseras inteligentes, pero hay muchos más casos. Por ejemplo, hay empresas que están diseñando wearables para cada etapa de la vida del bebe con sensores integrados que ayudan a los padres a monitorizar la salud de sus bebés. En el otro extremo, existen sensores de actividad que permiten a los ancianos vivir con seguridad y de forma independiente. La monitorización biométrica, además, tiene el potencial de motivar rutinas menos sedentarias a través de mecanismos como la gamificación.

Ciudades Inteligentes

Ahora podemos construir ciudades inteligentes mediante la integración del Internet de las Cosas en edificios e infraestructuras públicas, incluyendo carreteras, sistemas de transporte y servicios públicos. Estas tecnologías pueden ayudar a hacer las ciudades más seguras y sostenible proporcionando nuevas oportunidades económicas para sus residentes.

Por ejemplo, los sensores conectados en red pueden monitorizar la integridad estructural de puentes y carreteras en tiempo real para evitar catástrofes, fomentando el ahorro de costes a través de mantenimiento preventivo oportuno, o los sistemas de transporte inteligentes pueden hacer carreteras más seguras, facilitar el flujo de tráfico, y hacer el transporte público mucho más eficiente.

Las Smart Cities y el Internet de las Cosas

La Industria 4.0

Las industrias que reestructuren sus prácticas en torno al Internet de las Cosas pueden mejorar su productividad y sostenibilidad, haciendo especial hincapié en la filosofía Lean iniciada por Toyota en los años 70 donde se premia la calidad y la seguridad minimizando los desperdicios.

Las mejoras en la trazabilidad del producto y el análisis masivo de datos de producción y control de la totalidad de los productos que salen de fábrica repercute de forma muy visible en dos aspectos: mejora y optimización de los procesos productivos y cobertura del 100% en el control de calidad realizado.

Conclusiones

Ya estamos en 2016 y los ejemplos de aplicación del Internet de las Cosas han dejado de ser teorías de futurólogos para convertirse en realidad. Es cierto que son realidades poco adoptadas hasta el momento, pero como ya escribía en mi artículo de predicciones sobre este año, no estamos ante una rueda que vaya a parar sino que a medida que rueda, coge más material, más inercia y más importante se vuelve su avance.

Creo que cada vez, aplicaciones como las citadas en este artículo se volverán más comunes abriendo nuevos horizontes de implantación para el Internet de las Cosas.

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¡Hasta la próxima semana!

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