10 Principios políticos para desbloquear el potencial del IoT

por Ricardo Vega el 25/02/2016

El Internet de las Cosas encierra una idea sencilla: objetos ordinarios como coches, termostatos o ropa pueden llevar embebidos sensores que permitan su conexión de forma inalámbrica a Internet. Así, estos dispositivos pueden enviar y recibir datos que, tras su análisis, determinan sus forma de actuar en relación con el entorno.

Ajedrez y Política

A medida que la tecnología se vuelve más barata y robusta, más y más dispositivos se unirán al Internet de las Cosas. Aunque muchos de los cambios que apreciemos en estos dispositivos de uso cotidiano pueden ser sutiles y pasar inadvertidos para los usuarios, el efecto a largo plazo podría tener un impacto enormemente positivo en los individuos y la sociedad.

El Internet de las Cosas ofrece soluciones a los principales problemas sociales, pero esta visión de un mundo totalmente conectado no se logrará sin la iniciativa y el liderazgo de los responsables políticos para promover su implantación y evitar los múltiples problemas que pueden surgir en el camino.

Hace poco escribía un post donde hablaba de diferentes ejemplos donde podemos ver los beneficios reales del Internet de las Cosas en el mundo real. Sin embargo, todos ellos presentan un coste y es tarea de cada empresa o particular distinguir si esos beneficios superan o no los costes asociados.

A medida que las barreras tecnológicas disminuyen, la adopción del Internet de las Cosas se incrementa, demostrando cómo el interés del consumidor está ahí esperando a que la tecnología se vuelva más accesible.

La adopción del Internet de las Cosas

Si lees este blog con regularidad estarás pensando que todo lo que te he contado hasta ahora no es nuevo para ti, que ya hemos hablado de ello en otra ocasión, ¿verdad? En esta entrada, quiero aportar algo nuevo: existe otro impedimento importante a la hora de conseguir una implementación real y duradera del Internet de las Cosas. Creo que los posibles beneficios que podemos extraer de esta tecnología, todo de lo que hemos hablado hasta ahora en este post, depende en gran parte de cómo los políticos respondan a esta tecnología. Creo que existen cuatro enfoques que los principales responsables políticos podrían emplear en relación con el Internet de las Cosas:

  1. Precaución y reglamentación: Algunos políticos se centran en los riesgos potenciales asociados al Internet de las Cosas y quieren regular en consecuencia. Estos legisladores creen que las regulaciones preventivas aumentará la confianza de los consumidores y, por tanto, se aumentará su adopción. Sin embargo, es probable que todas estas reglas imponga costes, limitaciones a la innovación y, en último término y relacionado con las anteriores, una lenta adopción.

  2. Ninguna intervención: Es el caso opuesto. Algunos políticos confían ciegamente en el libre mercado que opera de forma independiente de las intervenciones del gobierno en busca del máximo beneficio para el consumidor posible. Sin embargo, al evitar todas las intervenciones, los políticos pierden la oportunidad de apoyar proactivamente el despliegue de la Internet de las Cosas y obvian las necesidades de protección en materia de seguridad y privacidad.

  3. Innovación nacional: Algunos políticos ven el Internet de las cosas como una oportunidad para crear oportunidades de exportación para las empresas nacionales. Estas políticas pueden apoyar las políticas que obstaculizan las empresas extranjeras compitan en el mercado nacional, tales como la adopción de normas técnicas nacionales en lugar de adoptar las internacionales. Estas políticas son contrarias a la competencia y crear mercados fragmentados para el Internet de las Cosas.

Deshielo de la tecnología

  1. Los "cracks" de la Tecnología: Algunos políticos han asumido un papel proactivo en la aceleración del desarrollo y despliegue del Internet de las Cosas buscando un liderazgo tecnológico e industrial del país en los próximos años. Mediante la financiación de la investigación, la creación de proyectos piloto para las ciudades inteligentes y proporcionando incentivos para el despliegue de redes inteligentes, estos legisladores apuestan por esta tecnología y ven una simbiosis entre el sector privado y el gobierno.

El estatus actual del Internet de las Cosas como una tecnología emergente se ve muy beneficiada del enfoque de "cracks de la tecnología" ya que gracias a él podemos crear un marco político plenamente consciente de sus beneficios, que permite la innovación futura y responsable, protegiendo al usuario contra el mal uso sin restringir sus capacidades social, cívicas y económicas.

He elaborado un decálogo de los que considero son los 10 Principios políticos para desbloquear el Internet de las Cosas:

Política e Internet de las Cosas

  • La seguridad y la privacidad del usuario es lo más importante.
  • Trazar una hoja de ruta para su regulación y aprobación, evitando regular improvisadamente.
  • Reducir las barreras regulatorias que retrasan la llegada de los dispositivos inteligentes al mercado.
  • Reducir al mínimo el coste derivado de la recogida de datos. Asegurar la neutralidad de la red y evitando poner cánones o aranceles al tráfico de datos.
  • Facilitar el poder compartir y reutilizar los datos siempre que sea bajo un entorno seguro y privado.
  • Localizar dónde se necesitan reglas para proteger a los consumidores y aplicarlas de forma específica.
  • Predicar con el ejemplo. Transparencia e innovación.
  • Una lucha implacable para perseguir mejores datos.
  • Buscar alianzas y estandarización para superar los obstáculos.
  • Utilizar los datos para hacer frente a problemas difíciles. Big Data

En otras palabras, la seguridad y la privacidad son los dos vectores más expuestos del usuario. Deben ser controlados y regulados, asegurando que no se producen abusos y la correcta información del usuario. Dentro del marco regulatorio, se debe legislar con un plan y no a medida que nuevos productos salen al mercado, buscando reducir las barreras de entrada y los costes al máximo lo que, en definitiva facilita la innovación. Por último, entender las necesidades de la tecnología y aplicarla para resolver problemas, buscando siempre soluciones que se adapten a nivel global.

¿Tu que opinas? ¿Estarán los políticos de tu país a la altura? No te olvides de compartir esta entrada en tus redes sociales.

¡Nos vemos la próxima semana!

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